Cruz del Romero

Sólo los valientes vinieron a la excursión. Y sólo los más intrépidos llegamos a la cima.

Aún así, todos disfrutamos de una jornada formidable de senderismo, con sus momentos difíciles, que nos hicieron comprobar que estamos en forma como para salir más veces. No faltó el buen humor: especialmente en nuestra personal cruzada contra los vacodrilos.

Además, como siempre, los más desenfadados al principio, pronto mostraron su cansancio y se quedaron atrás. En la próxima ocasión, aprenderán a ser más prudentes en el inicio del camino.