Mini-Campamento

Eran las 10:30 de la mañana del sábado 17 de febrero y poníamos rumbo a la Sierra de Grazalema, al pueblo de El Bosque. Para la gran mayoría era su primera visita al Campamento El Pinsapar y la ilusión se reflejaba en sus rostros.

Al llegar, repartimos las cabañas y dejamos las maletas dentro. Almorzamos y sin anestesia el balón comenzó a rodar, mientras que los monitores preparaban en el juego de la tarde. Que consistió en una carrera de relevos, donde tenían que superar distintas pruebas: habilidad, arrastrase por arena, puntería, velocidad, tiro con arco... ¡Qué bien nos lo pasamos!

Sin tiempo que perder y para reponer fuerzas para el gran campeonato de deporte, tocaba merendar. El deporte fue todo un éxito, la deportividad y la calidad de nuestros acampados era increíble. Una vez finalizado el deporte, teníamos medio de formación donde se habló de la Cuaresma, posteriormente, tocaba explicación del juego nocturno y cenar. Tras rezar el Santo Rosario, donde pusimos nuestras intenciones en cada misterio, tocaba el juego esperado: ¡El juego nocturno! Una gymkhana donde tenían que traducir unas palabras mediante un Código Morse, para conseguir abrir el cofre mágico. Gran éxito. La diversión, la intriga, la audacia, la valentía y la velocidad mental y física afloraron a raudales.

Una vez finalizado el juego, nos íbamos a dormir para coger fuerzas para el próximo día.

El domingo, nada más despertarse: Diana, juego donde se les hace preguntas de todo tipo, luego nos fuimos a desayunar, recogimos las cabañas y comenzábamos la segunda parte del campeonato. A la 13.00 celebramos la Santa Misa con muchas familias que vinieron, y donde posteriormente disfrutamos de una magnífica barbacoa familiar. Antes de irnos de vuelta, el último juego y entrega de premios. Cansados pero muy contentos, tomamos rumbo a casa. La primera visita a El Pinsapar superó las expectativas de todos. En Semana Santa volveremos con la ilusión de defender los colores de nuestro club en la Olimpiada.